Sin City contigo
No parabas de mirar la pantalla, y mira que te dije que a mi, esa clase de películas, no me gustaban, pero en fin, elegiste que fuera el pasado festivo, antes de mi regreso a las islas, para irnos a los acteones, como tú los llamas... Menos mal que fue una hora tras la cual después nos dió tiempo ir al hotel y descansar... No había mucha gente y, como nos pusieron detrás, yo creía que ibas a mirarme más a mi que a la película, pero no fue así -¡desde luego, hombres para ésto!-. Te pasaste todo el rato murmurando cómo te gustaba el Benicio ese -y mira que a mí me parece horrible con esa pinta de monstruo retorcido-, y exclamando a mis oídos el hombretón que parecía el Willis, hasta se te saltaron algunas lagrimitas cuando se disparó.Yo creía que te iban a gustar más las chicas que allí salían pero, no, no fue así. Por suerte, al final, me enteré de lo que sucedía, aunque las historias no enlazaban unas con otras. En fin, que lo más interesante vino después, cuando salimos de allí y nos dirigimos a donde yo quería tenerte toda para mí solita, sin que hubiera nada que nos distrayera de los asuntos que tanto habíamos esperado ambos.
Venga, para que veas que te perdono por lo del cine, aquí te dejo el regalito de siempre, cielito.
Un besazo con toditas las ganitas

















